sábado, septiembre 03, 2005

el silencio ordinario

Hoy meditaba sobre cosas esotericas como la pura mente del hombre no comprende, más bien, no entra en una realidad que no sea suya propia.
Generalmente nuestra comprensión se limita a la esperanza, el miedo, la liberación, la discriminación, conceptos, decisiones, juzgar, etc., etc... pero no podemos penetrar el silencio. Vivmos muy apegado ruido del día a día y perdemos la experiencia, más bien hemos pedido la oportunidad de experimentarun silencio ordinario, sin hablar de asentarnos en un mente original, es decir existir plenamente en el mundo sin ser parte de el. No es una teoria o concepto intelectualizado, es una realidad. Nos limitamos a ver miopticamente el mundo como deseamos que el mundo sea y negamos en si experimentar el buen vivir. Y no un buen vivir en el sentido económinco, sino vivir la vida plenamente sin las distracciones mundana e impura.

Es como la vida de Cristo, pura y libre. Si la aceptas, entraras en tu historia y despertaras de entre medio de las tinieblas y veras tu realidad, si to opones, simplemente estaras caminando hacia el abismo y nunca conocera al Padre. Osea los ojos que ven y oidos que oyendo no discriminan en el silencio. Sin embargo, la mente mundana, que no entra en un silencio ordinario discrimina y se apega a la naturaleza del mundo lo cual causela pura mente entrar en un mundo conceptualizado errado opuesto a la voluntad del todopoderoso quien nos puede liberar de la angustia de una mente impura. Fundamentalmente tenemos que despertarnos a una mente libre e iluminada para poder entrar y comprender lo que es caminar en las sandalias de aquel quien nos ha creado en su imagen.

Todos sufrimos, como sufrio Cristo en la cruz y Dios corresponde, lo hizo con Cristo en la cruz y con el pueblo hebreo en el Exodo. Lo que demuestra que en el momento de sufrimiento y en nuestro silencio Dios nos ampara, esto es el concepto de la justicia que en medio del sufrimiento tratemos al projímo como tu quiere ser tratado. Lo cual no entiendo la desigualdad en el mundo porque la justicia no es obvia. En el silencio ordinario podemos ver la cara de justicia, porque ese rostro es el tuyo y el mio, cada quien merece un trato digno como el ejemplo que cada cristiano tiene en su salvador y redentor Jesucristo. Cuendo entramos verdaderamente en el silencio ordinario podemos sentir el abrazo de Dios y la mano de Jesus sobre nosotros.

La apertura de una mente ordinario no implica la negación de tu ser, sino la apertura hacia el camino de la conversión. No podemos sobre vivir como sociedad negado ayudar y participar en el bien social del pueblo si bien no llegamos a conocer el silencio ordinario que nos permite abrir la mente a la verdad extraordinaria de la palabra. La palabra es el espejo que debes limpiar continuamente para que puedas ver tu historia en medio de las tinieblas del mundo.
Es decir que en el silencio ordinario todo se acerca a la perfección, cuando se abandona perdemos vista de la pureza en la cual nuestra mente original llega convivir mutuamente con el Cristo resucitado. Entremos pues en la conciencia del "yo" ordinario y no un "yo" egoista para entrar en la transparencia de la vida ordinaria en el silencio negando a la vez la transendencia del ego del hombre mundano.
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